jueves, 26 de noviembre de 2009

"Los Derechos de los niños y niñas en el colegio"

El pasado 20 de noviembre, celebramos el Día Internacional de los Derechos del Niños/as. En Educación Infantil realizamos algunas actividades para que los niños/as pudieran:
- Identificar sus derechos
- Desarrollar el sentimiento de empatía hacia sus iguales
- Favorecer actitudes de respeto, ayuda y solidaridad hacia otros
- Ampliar su vocabulario
Con estos objetivos llevamos a cabo una jornada lúdica, dinámica y motivadora.
Por la mañana nos reunimos en la sala de audiovisuales dónde, tras visualizar un vídeo, hicimos participes de la explicación del mismo a los alumnos, entablando un dialogo compartido en el que nos dieron muy buenas aclaraciones:
“Da igual el color de nuestra piel porque todos tenemos que ser amigos y jugar juntos”, reflexionó una de nuestras alumnas que, por supuesto, recibió un merecido aplauso.

Otros aportaron su visión: "Esa no niña no tiene cara y por eso no la quieren", los niños/as tienen derechos sea cual sea su identidad, nombre, nación, idioma, familia...
"Ese niño está trabajando y no se divierte porque no va al cole con los otros niños", los niños/as no han de ser explotados como trabajadores.
Tras la comida y el tiempo necesario para los juegos y la higiene personal, volvimos a reunirnos, esta vez en el aula de tres años. Allí tuvo lugar un divertido cuenta cuentos con el que esperamos haber fomentado en nuestros niños/as algunos de los valores que todo ser humano debería tener.


El niño Que tenía Dos Ojos
Entre anoche y esta mañana, existió un planeta que era muy parecido a la Tierra. Sus habitantes solo se diferenciaban de los terrestres en que no tenían más que un ojo. Claro que era un ojo maravilloso con el que se podía ver en la oscuridad, y a muchísimos kilómetros de distancia, y a través de las paredes...
Con aquel ojo se podían ver los astros como a través de un telescopio y a los microbios como a través de un microscopio...
Sin embargo, en aquel planeta las Mamás tenían los niños igual que las Mamás de la Tierra tienen los suyos.

Un día nació un niño con un defecto físico muy extraño: tenía dos ojos. Sus padres se pusieron muy tristes. No tardaron mucho en consolarse; al fin y al cabo era un niño muy alegre...y, además, les parecía guapo... Estaban cada día más contentos con él. Le cuidaban muchísimo.
Le llevaron a muchos médicos...pero su caso era incurable. Los médicos no sabía que hacer.
El niño fue creciendo y sus problemas eran cada día mayores: necesitaba luz por las noches para no tropezar en la oscuridad.
Poco a poco el niño que tenía dos ojos se iba retrasando en sus estudios; sus profesores le dedicaban una atención cada vez más especial... Necesitaba ayuda constantemente.
Aquel niño pensaba ya que no iba a servir para nada cuando fuera mayor...
Hasta que un día descubrió que él veía algo que los demás no podían ver...
En seguida fue a contarles a sus padres cómo veía él las cosas... Sus padres se quedaron maravillados... En la escuela sus historias encantaban a sus compañeros. Todos querían oír lo que decía sobre los colores de las cosas.
Era emocionante escuchar al chico de los dos ojos. Y al cabo del tiempo era ya tan famoso que a nadie le importaba su defecto físico. Incluso llegó a no importarle a él mismo. Porque, aunque había muchas cosas que no podía hacer, no era, ni mucho menos, una persona inútil.
Llegó a ser uno de los habitantes más admirados de todo su planeta. Y cuando nació su primer hijo, todo el mundo reconoció que era muy guapo. Además, era como los demás niños: tenía un solo ojo.

Texto: J.L. Sánchez y M.A. Pacheco

La Ruta Number One
Esta es la historia de Charly y Norah y... mejor os cuento. Era una mañana como otra cualquiera, amaneció, el gallo cantó y el despertador sonó.
Norah estaba desayunando en la cocina unta que te unta mantequilla y mermelada en la tostada y de vez en cuando un traguito de chocolate.
Se limpió los dientes como siempre y con la mochila a la espalda se dirigió a la para da de la ruta del cole.

Peroooo... aquella mañana la ruta tardaba y tardaba.
Del portal de enfrente salió Charly, iba sentado en su silla motorizada camino del cole, al pasar junto a Norah la invito a subir:
- Veras en esta silla está autorizado que suban personas no discapacitadas.
Así que Norah miro a un lado al otro y se decidió de un salto montó a la silla no. Aquello molaba mucho más que el autobús del cole, el aire le daba en la cara podían saludar a todas las personas que se encontraban en su camino y podían atajar para llegar antes al cole.
Desde ese día Norah y Charly llegaban siempre juntos al colegio en la silla motorizada.
Hasta que una mañana Norah estaba esperando y esperando hasta que ya no pudo más y se presentó en casa de Charly. El estaba en la cama tumbado.
- Venga Charly que se nos hace tarde.
- No puede ser Norah, la silla se ha estropeado y tardarán muchos días en arreglar, así que sin ella no podre ir al cole.
Norah ni lo dudo un momento bajo a la calle y comenzó a parar a sus compañeros de clase.
- ¿Tienes un martillo?, ¿y un destornillador?, ¿y un inflador para ruedas?.
Chicos, ¿me ayudáis a arreglar la silla de Charly?
Aquella misma tarde la silla motorizada de Charly estaba arreglada, es más era mucho más bonita que la anterior, llena de colores, con la cara de spiderman uniendo los ejes de las ruedas que se asemejaban a una tela de araña, un cojín bien mullidito de plumas y hasta un posa vasos para tomar un refresco.
Además le habían colocado un cartel que decía "Ruta number One".
A partir de ese día los niños salían con patines de casa y al paso de Charly gritaban: Ruta number One. ¡Ey ruta number One! Ruta number oneeeeeeeee. Charly paraba e iba recogiéndoles a su paso.

Y así, desde entonces, los niños se van enganchando unos a otros hasta formar un largo tren con la locomotora de la silla de Charly dirigiendo el camino al cole.
Los niños y niñas tiene derechos, sin ser discriminados sea cual sea su condición.

Cuento adaptado por Mª José López

Actividad realizada por:
Verónica Alonso, Noelia Alonso, Ángela Lima y Belén Figueroa

lunes, 23 de noviembre de 2009

"Día Internacional de los Derechos de l@s Niñ@s"

Belén Figueroa

jueves, 19 de noviembre de 2009

"Cuento sobre los derechos del niño"

AMOR Y COMPRENSION

Con motivo del Día Internacional de la Infancia, que se celebra el próximo día 20 de noviembre, publicamos este cuento que refleja el derecho de todos los niños a vivir en un ambiente lleno de amor y comprensión.
Pero además, queremos rendir un pequeño homenaje a todas esas abuelas, y por supuesto abuelos, que tan maravillosa labor hacen con los más pequeños de la familia.












Es también un modo de invitar a todas las familias a reflexionar sobre el tiempo que dedicamos a nuestros hijos y las responsabilidades que descargamos sobre los abuelos cuando, muchas veces, esas responsabilidades son nuestras como padres.

Para que el niño crezca sano y contento necesita vivir rodeado de amor y comprensión. Este derecho se reconoce en el preámbulo de la Convención Internacional sobre los Derechos de la Infancia.


LA ABUELA ELECTRÓNICA
de Silvia Schujer

Mi abuela funciona a pilas. O con electricidad, depende. Depende de la energía que necesite para lo que haya que hacer.

Si la tarea es cuidarme cuando mis padres salen de noche, la dejan enchufada. La sientan sobre la mecedora que está al lado de mi cama y le empalman un cable que llega hasta el teléfono para cualquier emergencia.
Si en cambio va a prepararme un bocadillo o hacerme la leche cuando vuelvo del colegio, le colocamos las pilas para que se mueva con toda libertad.
Mi abuela es igual a las otras. En serio. Sólo que está hecha con alta tecnología.
Sin ir más lejos, tiene doble pletina y eso es bárbaro porque se le pueden pedir dos cosas al mismo tiempo. Y ella responde.
Mi abuela es mía.
Me la trajeron a casa apenas salió a la venta. Mis padres la pagaron con tarjeta de crédito por la mañana, y por la tarde ya estaba con nosotros.
Es que mi familia es muy moderna. Modernísima. Hasta tal punto mi mamá y mi papá están preocupados por andar a la moda que no guardan ni el más mínimo recuerdo. De un día para otro tiran lo que pasó a la basura.
A lo mejor es por eso, ahora que lo pienso, que tengo tan mala memoria y no puedo acordarme ni siquiera de la tabla del dos entera.
Desde que la abuela está en casa, sin embargo, las cosas en la escuela no me van tan mal.
Para empezar, ella tiene un dispositivo automático que todas las tardes se pone en marcha a la hora de hacer los deberes. Es así: se le prende una luz y se acciona una palanca. Abandona automáticamente lo que está haciendo y sus radares apuntan hacia donde estoy. Entonces me levanta por la cintura y me sienta junto a ella frente al escritorio. Ahí empezamos a resolver las cuentas y los problemas de regla de tres. O a calcar un mapa con tinta china negra.
Aunque nadie se lo pida, mi abuela lleva un registro exacto de mis útiles escolares. Por otro lado, le aprieto un botón de la espalda y el agujero de su nariz se convierte en sacapuntas. Le muevo un poco la oreja y las yemas de los dedos se vuelven gomas de tinta y lápiz.
Tener una abuela como la mía me encanta. Sobre todo cuando está enchufada, porque así puede gastar toda la energía que le dé la gana y no cuesta demasiado mantenerla, como dice mi papá, que además de moderno es un tacaño y sufre como un perro cada vez que a mi abuela hay que cambiarle las pilas.
Casi todas las noches yo la enchufo un rato antes de irme a dormir. Así me cuenta un cuento. O lo hace aparecer en su pantalla para que yo lea mientras ella me acaricia la cabeza.
Sabe millones. Basta colocarle el disquete correspondiente (porque también viene con disquetera) y en cuestión de segundos empieza con alguna historia. Como completamente automática, se apaga sola cuando me duermo.
Cuando mi abuela me cuenta un cuento o me canta algunas canciones, yo me olvido de que es electrónica.
Más que nunca parece una persona común y comprensiva. Y es que además tiene una tecla de memoria que le permite escucharme. Yo puedo contarle cosas y, oprimiendo esa tecla, ella archiva toda la información: al final sabe de mí más que ninguno.
Me gusta tener a mi abuela. Aunque salir a pasear con ella me traiga algunos inconvenientes: los que no son tan modernos como mi familia nos miran mucho en la calle. Y se ríen.
O quieren tocarla para ver de qué material es. Ven algo raro en sus movimientos... o en su cara, no sé. Creo que las luces que tiene en los ojos no son cosa fácil de disimular.
A mí me encanta tener esta abuela.
Hace unos días, sin embargo, mi mamá dijo que quería cambiarla por un modelo más nuevo. Dice que salieron unas más pequeñas, menos aparatosas, con más funciones y a control remoto.
La idea no me gusta para nada. Porque, aunque es cierto que estoy bastante acostumbrado a los cambios, con esta abuela me siento muy bien.
Las habrá mejor equipadas, ya lo sé. Pero yo quiero a la abuela que tengo. Y es que, aparte, cada vez me convenzo más de que ella también está acostumbrada a mí.
A decir verdad, desde que en casa están pensando en cambiar a la abuela, yo estoy tramando un plan para retenerla.
Sí. Poquito a poco, la estoy entrenando para que pueda vivir por sus propios medios. Para que no deje que la compren y la vendan como si fuera una cosa, un mueble usado.
El otro día, le desconecté la luz de los ojos y ahora le estoy enseñando a ver. Vamos bien.
También le estoy enseñando a ser cariñosa sin el disquete. Esa es la parte que me resulta más fácil; a lo mejor porque me quiere, aunque ella todavía no lo sepa. Pienso seguir trabajando.
Mi objetivo es que aprenda a llorar. A llorar como loca. Y lo más pronto posible, así el día que se la quieran llevar como parte de pago para traer una nueva, el escándalo lo armamos juntos.
Fuente: Cuento con vos

Belén Figueroa

miércoles, 11 de noviembre de 2009

EDUCACIÓN VIAL

El día 10 de noviembre, los alumnos de Ed. Infantil recibieron en el colegio la visita de dos agentes de la Policía Municipal de Madrid, Javier y Margarita. Al ver los uniformes, se quedaron todos muy quietos y calladitos, no fuera que se equivocasen y se llevaran a alguno en su furgoneta. Pero enseguida entendieron que estos agentes están para ayudarnos y que pueden resultar muy divertidos. Los niños, ya desde muy pequeños, son usuarios de las vías públicas como peatones o como viajeros acompañados por adultos. Por ello, es fundamental, ya desde estas edades, trabajar la Educación Vial para desarrollar hábitos encaminados a la adquisición del sentido vial y fomentar la conciencia ciudadana.
Los objetivos que persigue la Educación Vial en la etapa de Infantil son los siguientes:
• Adoptar conductas, actitudes y hábitos relacionados en el fomento de la salud, como tomar medidas de seguridad ante el tráfico.
• Identificar zonas seguras para peatones.
• Observar diferentes conductas, actitudes y hábitos, y a partir de ellos, crear criterios de actuación correctos en educación vial.
• Descubrir los elementos fundamentales del tráfico: calle, aceras, calzadas, vehículos, peatones…
• Conocer diferentes formas de viajar y a partir de ello, la importancia que tiene el tráfico.
• Adoptar actitudes, conductas y hábitos de educación vial, como saber cruzar correctamente algunos tipos de calles.
• Comportarse adecuadamente como pasajero de vehículo privado y público.
Trabaja el conocimiento de su entorno más cercano y cómo desenvolverse por él respetando las normas de seguridad y convivencia. Con una serie de actividades pensadas exclusivamente para los niños, un lenguaje claro y teniendo en cuenta las características y necesidades de esta edad, Javier y Margarita, plantearon de manera lúdica y divertida (títeres como Cebralín, Pepito y José, los Lunnis, canciones, bailes y... ¡hasta magia!) situaciones reales que el niño puede encontrarse en su entorno urbano.
Con esta actividad los niños han aprendido las actitudes más seguras en cada situación, el significado de algunas señales y el respeto a los demás, pues la seguridad vial es para todos.
Desde el 2º Ciclo de Educación Infantil del Colegio Santa Gema Galgani damos las gracias a la Policía Municipal de Madrid por esta actividad y la enhorabuena a los agentes Javier y Margarita por su buen
hacer con los más pequeños del colegio.

¡Gracias!

Belén Figueroa
A continuación, os ofrecemos algunos de los materiales que propone la Dirección General de Tráfico para trabajar la Educación Vial:

Guía del peatón
Tipo de material: Impreso/PDF
Año de edición: 2004
NIPO:128-04-050-3
Número de páginas:40
Destinatarios principales del contenido: Peatones en general
Breve sinopsis del contenido: Aborda contenidos teórico-prácticos relativos al peatón. Va dirigida tanto a escolares como a personas mayores y enseña o recuerda cuáles son las reglas y lo que se puede hacer y evitar para desplazarse con seguridad

Guía Didáctica de la Educación Vial para la Educación Infantil
Tipo de material: Impreso - Transparencia - Juegos/PDF
Año de edición: 2004
Nipo: 128-04-062-6
Destinatarios principales del contenido: Profesores y alumnado de la Educación Infantil
Breve sinopsis del contenido: La presente Guía que la Dirección General de Tráfico oferta al profesorado tiene como finalidad preparar al alumnado para la simulación de comportamientos viales en circuitos elaborados en el centro escolar, o para la enseñanza de la Educación Vial en situaciones reales.

Programa Familia-Escuela
Tipo de material: Impreso/PDF
Año de edición: 2004
Nipo: 128-04-113-0
Destinatarios principales del contenido: Niños de Educación Infantil y de Primer Ciclo de Primaria en centros normales o específicos.
Breve sinopsis del contenido: Programa dirigido a niños/as entre 3-6 años escolarizados en educación infantil. Sus contenidos resaltan la importancia de trabajar de forma conjunta padres y profesores. El material consta de libros de contenidos, cuentos, fichas de trabajo individual y rota folios. Paralelamente al desarrollo del programa se realizan sesiones dirigidas a los padres donde se resalta el comportamiento vial que ellos han de tener respecto a sus hijos

TEATRO DE TÍTERES “El cuento que no se contó”
Tipo de material: Impreso
Año de edición: No disponible
Nipo: No disponible
Destinatarios principales del contenido: Niños de Educación Infantil
Breve sinopsis del contenido: La calle, ámbito natural de las conductas sociales, y por supuesto viales, resulta fácilmente trasladable a un escenario, facilitando ese marco innovador, lúdico, atractivo, entretenido… que siempre proporciona el teatro.
“El cuento que no se contó”, teatro de títeres para los más menudos, presenta una calle con princesas de cuento, niños buenísimos que ayudan a un simpático agente que persigue a un tal “Infracción” que no cumple las normas.