Mostrando entradas con la etiqueta Artículos pedagógicos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Artículos pedagógicos. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de febrero de 2015

ARTÍCULO SOBRE EL APRENDIZAJE COOPERATIVO

Con motivo del Aprendizaje Basado por Proyectos que estamos llevando a cabo en Educación Infantil, hemos incorporado una nueva forma de trabajo que va de la mano de la anterior, llamada Aprendizaje Cooperativo. Para ello vamos a adentrarnos un poco más en esta nueva forma de aprendizaje.


  • ¿Qué es el Aprendizaje Cooperativo?
Es un aprendizaje en grupo, donde el alumnado participa activamente para la estructuración de su vida escolar. El alumno puede alcanzar su objetivo personal solo si los demás miembros de su grupo también lo hacen.
Es muy importante tener en cuenta que el Aprendizaje Cooperativo es altamente recomendable cuando, en el propio grupo de trabajo, hay algún niño o niña con Necesidades Educativas Especiales (NEE).



  • ¿Qué ofrece?
El Aprendizaje Cooperativo ofrece, según Slavin (1983) la capacidad por parte de los alumnos de interactuar con ellos de forma positiva, de aprender a pedir y proporcionarse ayuda entre ellos, de adquirir autonomía, aceptación por parte de los miembros del grupo, apoyo de los unos a los otros, integración, rendimiento, interés mutuo por conseguir un objetivo y alcanzar un éxito grupal, curiosidad, interés e investigación, ganas de aprender, de cooperar de forma positiva, de socializar e intercambiar opiniones y emociones (Aprendizaje de socialización), facilita, además, una mejora en el rendimiento académico, en la propia autoestima, y por último, también facilita el desarrollo de la madurez emocional o salud psicológica.




  • En definitiva, aquí os dejamos un cuadro-resumen explicativo sobre el Aprendizaje Cooperativo:














APRENDIZAJE COOPERATIVO EN INFANTIL
Comunicación efectiva en el grupo.
Rendimiento del grupo.
El conflicto conduce a la solución de problemas.
El profesor es mero guía de su aprendizaje, los alumnos investigan, obtienen sus conclusiones, se equivocan o no, y descubren el por qué hasta llegar a la solución del problema que se les ha planteado.
Alto nivel de pensamiento por parte de los miembros del grupo.
Les generamos alta confianza y seguridad en sí mismos, no pasa nada por equivocarse, no hay miedo al error. Decrece el miedo al fracaso.
Alta aceptación y apoyo por parte de sus iguales.
Alta implicación emocional en el compromiso de aprendizaje.
Se dividen las tareas de cada miembro del equipo y establecen un orden, una organización dentro del grupo de trabajo.

  • Ejemplos desde el aula, alumnos de 4 y 5 años trabajando en Aprendizaje Cooperativo.





REALIZADO POR: VERÓNICA ALONSO Y SANDRA PIZARRO (Tutoras de 5 años)

miércoles, 20 de febrero de 2013


LOS PELIGROS DE UN NIÑO CONSENTIDO

A veces, no sabemos como reaccionar ante las constantes demandas de nuestros hijos. A veces, cedemos más de lo debido.
En algunas ocasiones, no encontramos tiempo para escucharles. En otras, no nos damos cuenta de que, atendiendo a todas sus peticiones, les hacemos un flaco favor. 
En algunos momentos, se nos olvida que, algún día, tendrán que enfrentarse a las frustraciones de la vida, ni pensamos que, en ese momento, no estarán papá y mamá para resolver sus problemas.
Deben aprender a tolerar la frustración desde pequeños, de una manera acorde a su edad. A veces, un "no" a tiempo, es una victoria.
A veces, solo hay que saber interpretarles. 
Me ha llegado este interesante artículo, "Los peligros de un niño consentido".  No tengo palabras que añadir, ni frases que quitar.
Espero que os sirva de ayuda.


Decirles «no» es imprescindible para que aprendan a manejar sus emociones




Sin apenas darse cuenta, y sin mala intención, los padres cometen el error de complacer a sus hijos en la mayoría de sus peticiones: «Mamá, quiero ver dibujos», «papá, no quiero este bocadillo de chorizo, lo quiero de queso», «hoy no me quiero bañar», «mamá, hoy tú no me das el biberón, me lo da papá»... Total, son aparentemente pequeños detalles con los que así se evita escuchar sus lloros y rabietas, y se logra una convivencia más tranquila en en hogar.




Sin embargo, acceder a todas sus peticiones —aunque nos parezcan poco significativas— tiene más importancia en su desarrollo de lo que, en principio, pueda parecer. Los expertos en psicología lo tienen claro: no frustrar a nuestros hijos es malcriarlos, convertirlos en unos consentidos.


María Jesús Álava Reyes, directora del Centro de Psicología Álava Reyes, no puede entender cómo actualmente hay aún pediatras que aconsejan a los padres que den de comer y dejen dormir a sus bebés «a demanda». Asegura que, de esta manera, están acostumbrando a su hijo a que cada vez que llora los padres vayan corriendo a satisfacer sus deseos, de manera que dos adultos se convierten poco a poco en esclavos de un bebé de meses.

Demandas en aumento

No cabe duda de que negar a un hijo aquello que desea en cada momento no es de agrado para nadie. «Sin embargo, la frustración debe formar parte del aprendizaje general del niño —apunta Sergi Banús, psicólogo clínico infantil y director de psicodiagnósis.es—.Sobre todo entre los dos y cuatro años, que es la franja de edad de mayores rabietas».
Los padres deben tener en cuenta que si siempre hacen lo que el niño quiere están fomentando que en el futuro sea una persona intolerante, y no sabrá lo que es esforzarse para lograr algo.

Además, el nivel de demanda irá en aumento según avance en edad y «de la piruleta pasará al iPad, la moto, una semana en la nieve... Si no lo consigue, su grado de frustración será tan grande que llegará a ser agresivoporque no ha aprendido a manejar sus frustraciones ni sus emociones, y no conoce otra forma de lograr sus objetivos. Por ello, estamos contribuyendo a que nuestros hijos sean adolescentes deprimidos», apunta Sergi Banús.
Cada vez que un niño es mimado para evitarle que «sufra», «se le está condenando», matiza Cristina García, terapeuta infantil y fundadora de Edúkame. «En vez de usar su potencialidad para crecer, la usa para controlar a los adultos. Hemos de ser conscientes de que al consentir no les estamos ayudando a crecer, simplemente les damos demasiadas cosas. Lo bueno para su desarrollo es que encuentren sus propios recursos, se esfuercen en buscar alternativas, conozcan mejor sus fuerzas, miren hacia dentro de sí mismos y sepan qué pueden hacer».
«Tenerlo todo —añade Alfonso Ladrón, psicólogo clínico infantil del servicio de Psiquiatría del Hospital Clínico San Carlos— les genera además mucha ansiedad porque, en el caso de, por ejemplo, ser juguetes, no tienen tiempo suficiente para jugar con todos ellos, y se pierden ante la abundancia. La frustración es un entrenamiento imprescindible para saber desenvolverse porque para vivir en sociedad hay que saber aceptar las renuncias. Los padres deben acostumbrarles a ello poco a poco».

Aprender a reaccionar

Alfonso Ladrón reconoce que recibe en consulta a muchos padres preocupados por tener hijos consentidos. Sin embargo, algunos piensan que «para qué negarles ahora las cosas, argumentan que ya tendrán tiempo a que otros se las nieguen cuando sean mayores. Esta postura es un acto muy egoísta porque no están aportando la mejor educación a su hijo. Yo les pongo el ejemplo de las matemáticas. Según sus argumentos, para qué enseñárselas de pequeños, ya las aprenderán de mayores. Sin embargo, para aprender a dividir, primero hay que saber sumar, restar, multiplicar... Pues con la frustración ocurre lo mismo,hay que aprender a reaccionar ante ella desde bien pequeños,porque si no el día de mañana en el colegio o en su trabajo no sabrán aceptar un no por respuesta y estarán perdidos como personas».
Pero ¿cómo se trabaja la frustración para evitar unos niños malcriados?
Cuando exista un motivo de conflicto como, por ejemplo, que quiera un juguete que no le damos y provoque una gran rabieta, lo mejor es mostrarse tranquilos. «Hay que estar serenos y aguantar su berrinche y nunca intentar razonar con ellos. Si, por el contrario, nos ponemos nerviosos y le gritamos nos pondremos a su altura y tendrá la percepción de que es capaz de manipular a sus padres a su antojo», explica Sergi Banús.
Añade que los niños aprenden de lo que ven hacer a sus padres, «por eso, también es positivo que nos vean tolerantes ante nuestras propias frustraciones». Es decir, que si hemos tenido un mal día en la oficina, no es conveniente que nos vean gritando y furiosos hablando contra el jefe, o si se nos cae un plato que montemos una escena. Hay que ser coherentes con lo que le pedimos. Si el niño ve que sus padres se alteran entrará también en esa dinámica de no aceptar cualquier contratiempo, o hacerlo de forma rabiosa.
Cuando el pequeño no acepta un no, «monta un teatro en el que busca espectadores. Si percibe que no lo consigue, dejará de actuar así. Pero si al final se sale con la suya, la próxima vez que quiera algo actuará de la misma manera o con un berrinche mayor», explica Banús.

¿Por qué no les frustramos?

«Es importante —añade Susana de Cruylles, psicóloga clínica y coordinadora del programa para padres del Hospital Universitario Príncipe de Asturias— ignorarles por completo y tener la paciencia suficiente para aguantar el enfado, la posterior pataleta y el tiempo que le cuesta al niño asumir su frustración al no conseguir lo que desea. Resulta esencial que los dos padres se muestren de acuerdo delante del niño a la hora de negarle algo y que nunca discutan las decisiones tomadas delante del pequeño. Si se muestran inseguros o contradictorios, el niño se verá reforzado en su conducta e insistirá en su intento de convencer a una de las partes».
El motivo principal por el que no frustramos es, en primer lugar, la falta de tiempo. Por lo general, el padre y la madre trabajan y hay menos tiempo para estar con los hijos y, como compensación a este vacío —y a veces sentimiento de culpabilidad—, se les premia con aquello que piden. Además, ya que estamos poco tiempo juntos, mejor que sea en un ambiente tranquilo, por lo que es más cómodo darles aquello que quieren para que se callen. Tampoco hay que obviar que cada vez hay más padres separados o hijos que están con los abuelos y que les colman de caprichos.
En otros casos, es porque los progenitores entienden que sus hijos deben tener todo aquello que ellos no pudieron tener de pequeños.

Para no sentirse mal

Lo primero que deben pensar los padres es que, aunque nos duela negarles sus deseos, estamos trabajando para fortalecer su desarrollo como persona para que tenga un futuro mejor. Le estamos enseñando a esforzarse y ser tolerante ante un «no», lo que le ayudará muy positivamente a no bloquearse y a manejar sus emociones correctamente en sus próximas relaciones sociales, en sus estudios y, sobre todo, en su trayectoria profesional.

Pautas ante la pataleta

viernes, 12 de junio de 2009

Psicomotricidad: desarrollo físico-sensorial-social-intelectual

¿Qué es la psicomotricidad?

Posibilita el desarrollo de las habilidades motrices, expresivas, relación social así como del medio que nos rodea, y creativas. A partir del cuerpo, estimulando a nivel neurológico, estimulamos la adquisición de nuevas habilidades, maduración, aprendizajes cognoitivos, atención temprana ante disfunciones motrices, sensoriales, conductuales e intelectuales.

Los niños desarrollan su psicomotricidad de manera cotidiana, la aplican corriendo, saltando, jugando con diferentes materiales pero en algunas ocasiones el afán de protección, la necesidad de tener controlados o tranquilos a la vista a los niños están imposibilitando este desarrollo.

Se pueden aplicar diversos juegos orientados a trabajar la coordinación, el equilibrio y la orientación del niño, mediante estos juegos podrán adquirir, entre otras habilidades, nociones espaciales y de lateralidad como arriba-abajo, derecha-izquierda, delante-atrás, trabajos vestibulares para desarrollar el equilibrio y la relación con el medio, así como la mejora de la visión.

En síntesis, podemos decir que la psicomotricidad considera al movimiento como medio de expresión, de comunicación y de relación del ser humano con los demás, desempeña un papel importante en el desarrollo armónico de la personalidad, puesto que el niño no solo desarrolla sus habilidades motoras; la psicomotricidad le permite integrar las interacciones a nivel intelectual, emocional y su socialización.

Psicomotricidad: importante en el desarrollo cognitivo.

En los primeros años de vida, la Psicomotricidad juega un papel muy importante, porque influye valiosamente en el desarrollo intelectual, afectivo y social del niño favoreciendo la relación con su entorno y tomando en cuenta las diferencias individuales, necesidades e intereses de los niños/as.

A nivel motor, le permitirá conocer su cuerpo y posibilidades, dominar sus movimientos, desarrollar lateralidad, adquirir su esquema corporal. Se desarrolla la flexibilidad, tonicidad, coordinación y agilidad.

A nivel cognitivo, permite la mejora de la memoria,audición, visión, la atención, concentración y la creatividad del niño.

A nivel social y afectivo, permitirá a los niños conocer el medio que les rodea y adquirir las habilidades necesarias para relacionarse en el, aprender, superar dificultades y miedos. Adquirir autoconcepto de sí mismo. Relaciona con los demás, socializando al niño/a, facilita la comunicación expresiva y receptiva.

Tras un buen trabajo psicomotor individualizado ha de darse el trabajo en parejas y el de grupo con juegos de cooperación.
Áreas de la psicomotricidad
  • Esquema Corporal
  • Lateralidad
  • Equilibrio
  • Espacio
  • Tiempo-ritmo
  1. Motricidad gruesa.
  2. Motricidad fina.
Esquema Corporal: Es el conocimiento y la relación mental que la persona tiene de su propio cuerpo.El desarrollo de esta área permite que los niños se identifiquen con su propio cuerpo, que se expresen a través de él, que lo utilicen como medio de contacto, sirviendo como base para el desarrollo de otras áreas y el aprendizaje de nociones como adelante-atrás, adentro-afuera, arriba-abajo, giros, volteos,... ya que están referidas a su propio cuerpo.

Lateralidad: Es el predominio funcional de las áreas del cuerpo (ojo-mano-pie), determinado por la dominancia de un hemisferio cerebral. Mediante esta área, el niño estará desarrollando las nociones de derecha e izquierda tomando como referencia su propio cuerpo y fortalecerá la ubicación como base para el proceso de lectoescritura. Es importante que el niño defina su lateralidad por ello su estimulación con ejercicios psicomotores es fundamental.
Equilibrio: Es considerado como la capacidad de mantener la estabilidad mientras se realizan diversas actividades motrices. Esta área se desarrolla a través de una ordenada relación entre el esquema corporal y el mundo exterior. Cumple un papel importante el oído interno donde se localiza este sentido por ello el trabajo con giros, volteos, a nivel de ejercicios vestibulares es fundamental.

Espacial: Esta área comprende la capacidad que tiene el niño para mantener la constante localización del propio cuerpo, tanto en función de la posición de los objetos en el espacio como para colocar esos objetos en función de su propia posición, comprende también la habilidad para organizar y disponer los elementos en el espacio, en el tiempo o en ambos a la vez. Las dificultades en esta área se pueden expresar a través de la escritura o la confusión entre letras.
Tiempo y Ritmo: Las nociones de tiempo y de ritmo se elaboran a través de movimientos que implican cierto orden temporal, se pueden desarrollar nociones temporales como: rápido, lento; orientación temporal como: antes-después y la estructuración temporal que se relaciona mucho con el espacio, es decir la conciencia de los movimientos, ejemplo: cruzar un espacio al ritmo de una pandereta, según lo indique el sonido. También se trabaja produciendo sus propios sonidos bucales jugando con la intensidad, ritmo, duración e ir añadiendo la expresión corporal de cada niño/a al sonido.
Motricidad: Está referida al control que el niño es capaz de ejercer sobre su propio cuerpo. La motricidad se divide en gruesa y fina, así tenemos:
1. Motricidad gruesa: se referiere a la coordinación de movimientos amplios, como: rodar, girar, saltar, caminar, correr, bailar...
2. Motricidad fina: Implica movimientos de mayor precisión que son requeridos especialmente en tareas donde se utilizan de manera simultánea el ojo, mano, dedos como por ejemplo: rasgar, cortar, pintar, colorear,enhebrar, picar con punzón, escribir…

Mª José López

jueves, 14 de mayo de 2009

Santa Gema Galgani

Gema Hipólita Pía nace en Camigliano (Italia) el 12 de Marzo de 1878. Hija de el farmacéutico Don Enrique Galgani y de doña Aurelia Landi, es la cuarta de los ocho hijos del matrimonio.

Ya desde los cuatro años comienza a rezar con devoción a la Virgen y a Cristo. A los siete años, durante su Confirmación, mantiene un diálogo con el Espíritu Santo que le pide llevarse a su madre enferma con Él. Gema, rota de dolor, tiene que decir que sí y a los pocos días su madre fallece. Es entonces cuando busca consuelo en la Virgen y su devoción va aumentando.

A los 20 años cae enferma y queda postrada en la cama, paralítica de las dos piernas y desahuciada por los médicos. Rezó Gema con fervor para pedir su curación, hasta que un día se obró el milagro y se levantó de la cama por su propio pie.

Mucho sufrió Santa Gema por su amor a Cristo durante su corta vida, padeció los estigmas de Jesús en las manos, los pies y el costado por lo que fue rechazada e insultada por la gente. Fue tentada innumerables veces por el mal llegando, para vencer estas tentaciones, a arrojarse a un pozo de agua helada del que fue sacada por una mano invisible.

Volvió a enfermar, pero antes de morir, ofreció a Jesús la mitad de su vida para salvar a un antiguo sacerdote cuya alma había sido vencida por el pecado. Dos días antes de morir Gema, el sacerdote se redimía, lo que produjo un gran consuelo a la santa, que murió abandonada por todos al creer que su enfermedad era contagiosa. Era el 11 de Abril de 1903, sábado Santo, en Pisa (Italia).

El 24 de Abril de ese mismo año se exhumó su cuerpo, apareciendo su corazón en perfecto estado, como si siguiese vivo, aunque más ancho de lo normal. Aquella que en muchas ocasiones había pedido al Señor que ensanchara su corazón para amarle más había recibido esta gracia. El corazón de Santa Gema se conserva en el Convento Pasionista de Madrid (Avda. de Arturo Soria, 257).

El 14 de Mayo de 1933 fue beatificada por el Papa Pío XI y el 2 de Mayo de 1940 es canonizada como santa pasionista por el Papa Pío XII.

Belén Figueroa